En el siglo XVII comenzaron los intentos de evangelización de la Banda Oriental. Los padres franciscanos establecen dos reducciones indígenas en 1625 con indígenas chanáes y charrúas respectivamente, una en la isla del Vizcaíno, en la desembocadura del Río Negro y otra en un lugar no definido; pero en pocos años ambas se dispersan. En 1662 se establece otra reducción, también en la Isla del Vizcaíno, pero las condiciones desfavorables hacen que se traslade al otro lado del río Uruguay y finalmente es destruida por un ataque de indígenas “yaros”.

Aquí comienza la polémica acerca del origen de Santo Domingo Soriano y las dos teorías sobre las que se han escrito ríos de tinta. La primera asegura que sería la continuación de la primera reducción y que ésta nunca se habría abandonado. La segunda afirma que la villa original habría sido fundada en la margen argentina del Río Uruguay en 1662, de donde se habría trasladado a la isla del Vizcaíno en 1702, y a su ubicación actual recién en 1718. La polémica surge de diferentes interpretaciones de los documentos de la época, varios de ellos contradictorios entre sí y algunos hasta falsificados: ¿qué se entiende por “la otra banda de este río Paraná” (el Paraná y el Río de la Plata se llamaban ambos “Río Grande”)? Los ríos Yaguarí Miní y Yaguarí Guazú, ubicados del lado argentino del Río Uruguay, también existen del lado uruguayo pero traducídos al español: Yaguarí Grande y Yaguarí Chico. Y para peor los del lado argentino cambiaron de nombre con los años…

El objeto de esta nota no es tomar posición por alguna de estas teorías sino simplemente contar que existen, que son parte de la singularidad de Villa Soriano, y que en definitiva si este pueblo no es el más antiguo del Uruguay al menos es el más antiguo fundado por españoles, ya que Colonia del Sacramento, fundada en 1680, lo fue por portugueses. 

Otra de las singularidades de este asombroso pueblo es el origen de su nombre: Soriano es un pueblo de Calabria, en el que en 1530 la Virgen habría aparecido en un convento dominicano para entregar una tela con la representación de Santo Domingo. “Santo Domingo in Soriano”…

El pueblo entero, a pesar de su escasa población de 1200 habitantes es todo un monumento histórico nacional y vale la pena tomarse el tiempo de recorrerlo. 

¿Pero qué es lo que hace que este pueblo de 1200 habitantes que parece detenido en algún momento del pasado tenga un irresistible imán que atrae turistas de los lugares más remotos, navegantes argentinos que remontan todo el río Uruguay para atracar en su largo muelle de madera, y hasta un ex Presidente de la República que viene aquí a pescar?

Lo que los atrae es la extraña mixtura que lo compone. Villa Soriano es paz, con sus casas de puertas siempre abiertas y bicicletas sin candado y pájaros que se posan en el medio de las calles para picotear. Villa Soriano es Historia, con sus construcciones coloniales y sus leyendas, verídicas o no pero ¿a quién le importa? 

Artigas vivió en Villa Soriano durante catorce años, tuvo aquí su primera mujer y cuatro hijos y pocos lo saben fuera de aquí. Villa Soriano tiene atardeceres sobre el Río Negro que dejan sin aliento. Y tiene personajes que son tan dignos de conocerse como sus monumentos históricos. Como Miguel “el Orejano”, artesano hippie sin quien Villa Soriano no sería Villa Soriano.

Acérquese a este lugar increíble. Atraque su embarcación en el muelle, la amarra es (todavía) gratis, y tiene corriente eléctrica y agua potable (también gratis!). O recorra los 45 km de ruta en no muy buen estado desde Mercedes. Y al llegar, saque el reloj de su muñeca, apague su celular por un rato, y déjese llevar por este extraño lugar antes de que se construyan “resorts” y lo invadan los turistas. No se va a arrepentir.

El timbó - Al entrar a Villa Soriano por la calle Cabildo, deténgase unos minutos para observar un asombroso árbol, ubicado a su derecha en un predio muy cuidado con juegos infantiles. Se trata de un timbó (por su nombre indígena) u “oreja de negro”, así llamado por la forma de su fruto. Es una de las postales de Villa Soriano.

La tradición oral del pueblo dice que habría sido plantado en 1904 por un vecino, Mariano Mendieta, para darle sombra a su rancho. Algún experto en botánica que pasó por allí afirma no obstante que este árbol tendría más de 200 años. Otra de las leyendas de Villa Soriano que no se ha verificado científicamente. Lo que sí es real es que su tronco mide más de tres metros de diámetro y su copa más de 40 metros.

Ingresando al pueblo por la calle Cabildo hasta cruzar la calle Misiones. A su izquierda verá las ruinas de la casa de los Galarza.

La casa de los Galarza - De esta casa de imponente fachada, solo queda… la fachada. Y en mal estado y apuntalada con largos troncos de madera porque amenaza con derrumbarse. El resto son ruinas y promesas de reconstrucción desde que la casa fue declarada Patrimonio Histórico en 1976.

Esta casa fue construida en las últimas décadas del siglo XIX para el Gral. Gervasio Galarza. Este caudillo nacido en 1817 participó en cuanta guerra civil y levantamiento hubo hasta 1897. Sirvió bajo el Gral. Manuel Oribe en 1839, luego hizo las campañas de la Guerra Grande a las órdenes del Gral. Rivera, luchó con Garibaldi en la batalla de San Antonio, se distinguió en la Batalla de Manantiales durante la guerra de Aparicio Saravia, fue oficial a las órdenes del Gral. Venancio Flores, etc. Vale la pena ver el panteón de la familia Galarza en el cementerio de Villa Soriano.

Continuando una cuadra y media por la calle Cabildo hasta la esquina de la calle Ituzaingó, donde verá la extraña e inquietante Casa de las Máscaras.

La casa de las máscaras - Juan Alberto Artega Ruiz, Don Paco para todos, decía que “al rancho pobre hay que adornarlo”. Por eso cuando no trabajaba como albañil se dedicaba a fabricar extrañas máscaras de cemento portland y a colgarlas en las paredes exteriores de su casa. Una vez moldeadas, las pintaba y adornaba con caracolitos de mar y piedritas, dándoles diferentes expresiones según su estado de ánimo. No hay dos máscaras iguales, todas son piezas únicas.

La casa de Don Paco - se transformó en uno de los atractivos de Villa Soriano. Todos los visitantes le sacan fotos y quieren saber por qué Don Paco hacía esas máscaras, imaginando quizás alguna explicación bastante más sofisticada que la realidad: Juan Artega hacía máscaras porque le divertía hacerlo, y nunca pretendió hacer un negocio de su arte ni vendió pieza alguna.

Falleció en 1999 a los 88 años, su esposa Zulema le sobrevivió y a sus más de 90 años sigue cuidando la casa junto a uno de sus hijos, Juan Bautista Artega. Golpee la puerta y deténgase a conversar con ellos. Le contarán por ejemplo que han venido brasileños queriendo comprar algunas de las máscaras pero no se las quisieron vender porque son imposibles de reponer. O que la mamá de Don Paco era prima hermana de los hermanos Ruiz, aquellos que consiguieron los caballos para los 33 Orientales el día de su desembarco en la playa de La Agraciada.

Doblando a la derecha por la calle Ituzaingó, una cuadra hasta la esquina de la calle Lavalleja. Allí se encuentra el museo regional “Casa de Marfetán”.

El museo “Casa Marfetán” - Este museo tiene un doble interés: es un monumento histórico por la antigüedad de su construcción original, y el museo posee una colección de objetos de lo más variados y vale la pena recorrerlo.

Hacia 1750 esta casa era la más importante del pueblo junto con la iglesia, y pertenecía a un estanciero español de nombre Juan Bautista de Mendoza. Su hija se casó con un francés de apellido Marfetan, por lo que la familia que vivía en la casa pasó a llamarse Marfetán-Mendoza, y con los años los lugareños pasaron a nombrar el edificio simplemente “casa Marfetán”. La casa habría sido habitada por la familia Marfetán-Mendoza hasta los años 1870, cuando quedó abandonada y con el paso del tiempo comenzó a derrumbarse. Recién un siglo más tarde, en 1966, un descendiente de la familia, el Coronel Carlos Alberto Marfetán, emprende la reconstrucción del antiguo edificio. Tarea nada fácil, pues se encontraba en ruinas. Se valió de fotos antiguas y testimonios de vecinos, utilizó todo lo que pudo del material antiguo y lo demás lo reconstruyó. Las partes originales que aun se pueden ver son los tirantes del techo, hechos de troncos de palmeras negras paraguayas, el brocal del aljibe, las rejas de las ventanas que dan a la calle Ituzaingó, algunos herrajes de puertas y ventanas, el horno y la enorme viga de madera que sostiene la chimenea de la cocina.

El aljibe del patio - colonial habría disimulado la entrada de hasta tres túneles que comunicaban la casa con la iglesia, refugio habitual de los pueblos en caso de invasiones o malones.

La reconstrucción de la casa duró más de diez años, con fondos del Ministerio de Defensa y de la propia familia Marfetán. En 1978 el Coronel Marfetán la donó con el propósito que allí se instalaran una biblioteca y un museo. La biblioteca comenzó a funcionar en 1980, y el museo en 1992.

El museo contiene todo tipo de objetos que han sido donados por los propios habitantes de Villa Soriano, y son la memoria del pueblo. Se pueden encontrar desde piezas indígenas, cerámicas y puntas de flecha, hasta faroles y teléfonos, pasando por objetos gauchescos, documentos históricos originales, un pedazo de caparazón de gliptodonte y otros restos fósiles de animales prehistóricos, vitrolas, radios, fotos antiguas, una máquina de escribir Burroughs, cuadros y una colección de monedas.

Al salir de la Casa Marfetán continuando una cuadra más por la calle Ituzaingó hasta llegar a la calle Rivera, encontrará una sorprendente estatua de hormigón que representa Artigas vestido de gaucho.

El solar de Artigas - ¿Quién sabía que Artigas vivió en Villa Soriano durante cerca de 15 años, que tuvo aquí su primera mujer y sus primeros cuatro hijos?

Alfonso Arias (“Isabel Sanchez, la mestiza que cautivó a Artigas”), y Washington Lockhart (“Artigas en Soriano”) han investigado extensamente la vinculación de Artigas con el departamento. A fines de los años 1780 Artigas se dedicaba a la “corambre” al norte del Río Negro, actividad que consistía en juntar rebaños de ganado cimarrón y quitarles el cuero para venderlo. También contrabandeaba ganado hacia Brasil. Ambas actividades necesitaban mano de obra, y buscando changadores llegó a una Santo Domingo de Soriano descrita como de “muchos pulperos (…), gauchos malos, portugueses ladrones de caballos, contrabandistas y paisanos sueltos, así como grupos de indios guaraníes monteadores”. Allí comenzó su relación con la mestiza Isabel Sánchez – o Velazco, Velázquez o Belázquez. Isabel Sánchez estaba casada con el soldado bonaerense Julián Arrúa, hombre conflictivo que terminó preso por homicidio en la Ciudadela de Montevideo, donde murió en 1802.

De su relación con Isabel Sánchez nació en 1791 el primer hijo conocido de Artigas, Juan Manuel (1791 – 1851); le siguieron dos hijas que murieron a temprana edad, María Clemencia y María Agustina, y una tercera, María Vicenta (1804 – 1833). En 1797 ingresó a los Blandengues, milicia recientemente creada por el gobernador de Montevideo Olaguer y Feliú para combatir contrabandistas y delincuentes que vagaban por la campaña. El resto de la historia es conocida.

El solar donde vivió Artigas con Isabel Sánchez pertenece hoy al Sr. Juan Estévez, dueño de la radio comunitaria FM Tacurú. El 19 de abril de 2010, conmemorando los 246 años del natalicio de Artigas, Juan Estévez descubrió un monumento de hormigón de 5 metros de alto y 12 toneladas de peso, sobre una base de tres metros de alto, realizado por el escultor floridense José Moreira, que representa “un Artigas gaucho, sentado luego de una jornada de trabajo, tomando mate y conversando con su hijo Juan Manuel, a su lado izquierdo hay un perro cimarrón y otro echado entre sus piernas” (Juan Estévez en entrevista a El País, 23-05-20109) . El propietario del predio, personaje muy pintoresco como no podía ser de otra manera en Villa Soriano, proyecta ofrecer allí desde un complejo de cabañas para turistas hasta un anfiteatro, un club de bochas y de pesca, un área de paintball, cabalgatas, salidas en carro, paseos en canoa por el río, una sala de musculación… y construir un nuevo edificio para FM Tacurú una vez que consiga su legalización.

Caminando una cuadra por la calle Rivera hacia el río y doblando a la izquierda dos cuadras por la calle Florida hasta encontrarse con la iglesia, en medio de una plaza.

La Iglesia - “Al entrar en este templo me sentí poseído de un respeto y devoción extraordinaria al considerar que éste fue el primer lugar consagrado al Dios verdadero en esta nuestra Provincia Oriental, matriz de toda esta campaña…” Esto es lo que habría dicho el Presbítero Dámaso Antonio Larrañaga en 1815 a su paso por Villa Soriano. Y efectivamente, la iglesia de Villa Soriano es la más antigua del Uruguay. Aunque no en su construcción actual sino en su emplazamiento. No entraremos aquí en la eterna polémica acerca de la fecha de fundación de Villa Soriano y por lo tanto a la de la construcción de la capilla original. La versión que nos parece más probable es la que detalla José Olazarri en su “Breve Historia de Soriano”. La ubicación actual del pueblo data de 1726, luego de haberse corrido “media legua hacia el este” y después de varias mudanzas anteriores desde el inicio de su proceso fundacional, más de 50 años antes y muy probablemente en la costa argentina del Río Uruguay.

Sea como sea, cuando en 1792 el padre De Castro y Careaga ya había culminado la construcción del primer templo de Mercedes, visita Santo Domingo de Soriano e informa al Cabildo que “la Iglesia Parroquial se halla próxima a su última ruina”. Se repara entonces a lo largo de cinco años y en 1797 finalizan las obras de la iglesia que aún subsiste, pese a que se le agregó la torre y fue refaccionada varias veces, debido a los daños que sufrió cuando el pueblo fue bombardeado por la flota española en abril de 1811 y por la brasileña en 1826.

Si bien no quedan muchas partes de la construcción de 1797, solo las vigas del techo son originales, la iglesia merece una visita por su historia, sus leyendas y sus objetos. Allí encontrará el campanario más antiguo del Uruguay, traído en barco desde Europa; y el único Cristo articulado del Uruguay  y uno de los pocos de América, tallado en madera por los indígenas y con pelo natural, que se descuelga de la cruz una vez por año en Semana Santa para colocarlo sobre su lecho de muerte. Entrar a la iglesia ya es un viaje en el túnel del tiempo. Y si tiene la suerte de poder encontrar al diácono, que reparte su tiempo entre varios pueblos desde hace casi 40 años, no dude en conversar con él y pedirle que le cuente la historia de la iglesia.

Saliendo de la iglesia, siguiendo por la calle Cabildo hasta llegar al Río Negro. A su izquierda encontrará el antiguo Hotel Olivera.

El antiguo Hotel Olivera - Frente al muelle de madera sobre el Río Negro se encuentra este asombroso edificio declarado Monumento Histórico Nacional, actualmente sede de la Aduana y de la Prefectura Naval, en muy mal estado, pero que fue uno de los primeros hoteles que existieron en el Uruguay. Construido alrededor de 1860 en una mezcla de estilos neoclásico y colonial, albergaba numerosos turistas que venían a Villa Soriano en busca de las “milagrosas y curativas aguas” del Hum (nombre indígena del Río Negro). No se ha podido establecer cuáles eran las propiedades curativas del Río Negro si es que existen; pero el hecho es que su fama provenía de varias décadas atrás, cuando el rey Carlos IV de España emitió una Cédula Real que se refería a Villa Soriano como el “puerto de la salud del Río Negro”. Esto hizo de Don Cándido Olivera, dueño del establecimiento, uno de los pioneros de la industria turística en el Uruguay. Pero con los años el edificio se fue deteriorando, dejó de funcionar como hotel a principios del siglo XX, y hoy se encuentra en muy mal estado.

En 2009 el Ministerio de Turismo y Deporte elaboró un Plan Nacional de Turismo Náutico. En ese marco, el eje Dolores – Villa Soriano – Mercedes fue considerado de importancia prioritaria debido al número creciente de navegantes argentinos que año a año remontan los ríos Uruguay y Negro buscando escapar de la cada vez mayor concentración de embarcaciones en el delta del Paraná.

En ese marco, se hizo un llamado a licitación pública para la instalación de una estación fluvial en Villa Soriano, que incluye la recuperación del ex Hotel Olivera para transformarlo en un lugar de servicios para los navegantes que atracan en el muelle.

El proyecto consiste en renovar y reciclar el Hotel Olivera y realizar nuevas construcciones anexas. El nuevo edificio reciclado seguirá albergando las oficinas de Aduana y Prefectura así como viviendas para su personal, pero se le incorporarán una cafetería, una oficina de turismo, una sala de usos múltiples y servicios higiénicos.

Seguramente la concreción de este proyecto alrededor del viejo Hotel Olivera le dará un importante impulso al turismo en Villa Soriano. Las obras se supone que comenzaron en febrero del 2012.

El muelle - El muelle es otra de las postales de Villa Soriano. Fue construido a principios del siglo XX para recibir barcos de carga y de pasajeros, cuando Villa Soriano contaba con una población que triplicaba la que tiene actualmente. Con el paso del tiempo, los puertos de Fray Bentos y Nueva Palmira fueron absorbiendo toda la actividad del puerto de Villa Soriano, la población comenzó a emigrar y el muelle cayó en desuso.

Fue reconstruido en dos oportunidades y se le fueron quitando elementos como los guinches y rieles por donde circulaban las zorras e incluso lo angostaron.

Hoy del puente original solo quedan algunos parantes, pero está hecho a nuevo, en muy buen estado y con excelente iluminación. Las amarras tienen agua potable y luz eléctrica, y cada año se ven más embarcaciones que remontan el Río Uruguay y el Río Negro desde Buenos Aires y atracan en Villa Soriano.

A los costados del muelle verá muchos botes de pescadores artesanales. La pesca artesanal es una de las pocas actividades productivas de Villa Soriano. Lamentablemente algunos pescadores se dedican a tirar trasmallos indiscriminadamente a lo ancho del Río Negro, impidiendo que los dorados remonten el río para desovar y perjudicando de esa forma una de las actividades más prometedoras del turismo en el departamento que es la pesca deportiva.

Galeria fotográfica de Soriano

soriano
soriano
soriano
soriano
soriano
soriano
soriano
soriano
soriano
soriano
soriano
soriano
soriano
soriano
soriano
Text Size

Búsqueda

Mapa de Soriano

RedTV-Banner RedTV