Dolores es una ciudad del departamento de Soriano, ubicada a orillas del río San Salvador. Es un importante centro de acopio de granos, debido a la fertilidad de los campos circundantes.

La región de Dolores -desde el San Salvador al Sur- en la época precolombina, contó tanto con el tránsito de parcialidades charrúas, como con el de pueblos ribereños, que tenían relaciones de intercambio con los guaraníes.

Los españoles llegaron casi 30 años después del descubrimiento de América. Al parecer los primeros en pisar tierra "sansalvadoreña" fueron en 1520, los navegantes de la Nave "Santiago" comandada por Juan Rodríguez Serrano, aunque el primer asentamiento duradero en tierra firme se produjo en 1527, cerca de la desembocadura del San Salvador cuando Juan Gaboto estableció un puerto, aunque siempre se habla de un fuerte, como base para su incursión hacia el centro de América. En ese mismo lugar, en 1528 se realiza la primera plantación de trigo en América Latina. Más tarde, en el avance de la conquista, por 1574, se produce la batalla de San Salvador en la que Juan Ortiz de Zárate y Juan de Garay vencen en combate a los charrúas liderados por Zápican, Abayubá, Anagualpo, Yandinoca y Tabobá. Tras la batalla, en ese mismo 1574, Juan Ortiz de Zárate funda la ciudad Zaratina del San Salvador, donde sitúa la capital de la Nueva Vizcaya (cuya jurisdicción abarcaba los actuales Uruguay, centro de Argentina, Paraguay y Sur de la Provincia de Río Grande do Sur, Brasil) y que fue desmantelada en 1576.

El actual poblado tiene su origen en la pulpería que Manuel Ponte (o Manuel Sarambión o Manuel Sarampión) instaló hacia 1750 en un cruce de caminos en paraje El Espinillo, en jurisdicción del partido y curato de Víboras (localidad desaparecida y que se ubicaba cercana a la actual Nueva Palmira). Ponte había instalado además una pequeña casa de oración con una imagen de la Virgen Nuestra Señora de los Dolores. 

En 1774 se crea el Curato y Partido de El Espinillo (segregado del anterior) que puede ser tomado incluso como la fecha de reconocimiento de la existencia del pueblo. El crecimiento del número de habitantes, a los que resultaba difícil de mantener por la escasez de recursos en sus inmediaciones, provocó su traslado, primero a Puerto Aldao sobre el río Uruguay donde actualmente está el Balneario "La Concordia" (fueron y volvieron por un litigio de campos) y después, en 1801, a la margen izquierda del "San Salvador".

En el nuevo emplazamiento la localidad se desarrolló rápidamente gracias al laborioso empuje de su propia gente. Primero fue la industria saladera y luego la agrícola, la que acarrearon su crecimiento, al punto de que en 1874, fue planteada públicamente la idea de crear un departamento con Dolores como cabeza.

En 1923 fue declarada ciudad, y desde la mitad del siglo XX es considerada como "la capital del Trigo" o "el granero del Uruguay".

Península Timoteo Ramospé - Pocas veces la acción del hombre contra la naturaleza produce cosas positivas. El Parque Lavalleja, en la península Timoteo Ramospé, es uno de los pocos ejemplos. La “isla del Puerto”, como se le llamaba antiguamente, era un lugar inhóspito, lleno de matorrales espinosos y pantanos, rodeado por el río San Salvador. Nada más alejado de un parque. En setiembre de 1874 esta isla de unos 650 metros de largo por 200 de ancho fue rematada por un arrendamiento de un peso mensual al Sr.Nicolás Macera, único ofertante. En 1903 fue destinada a área de pastoreo gratuita para los animales de vecinos sin recursos, pero aun seguía siendo un lugar inhabitable.

Recién en 1913, el vecino Timoteo Ramospé tuvo la idea de convertir esa isla en un paseo público que pudiera ser disfrutado por los habitantes de Dolores, con jardines y caminos transitables de fácil acceso. La tarea no era fácil, debido principalmente a las frecuentes crecientes del río San Salvador que destruían en pocas horas el trabajo de varios meses. Primero hubo que separar la desembocadura de la cañada Contreras del río San Salvador, fijando estacas que evitaran el arrastre de tierra en las crecientes. Esto se logró en 1924. Luego se rellenaron los espacios con escombros y escoria del carbón de piedra que se utilizaba como combustible en el Molino San Salvador. Así se formó un enlace entre la isla y la tierra firme, que hoy lleva el nombre de Pasarela Schweitzer.

En 1949 se creó la Comisión de Amigos de la Isla que trabajó incansablemente en la limpieza de la isla, la plantación de diversas especies de árboles, y la construcción de caminos, baños, mesas y bancos. Hoy es un hermoso paseo que transmite una increíble sensación de paz.

La iglesia - La iglesia de Dolores siguió  los avatares de la historia del pueblo. El primer rancherío llamado “Espinillo”, formado alrededor de una pulpería y un oratorio que contenía una imagen de la Virgen de los Dolores, se formó en 1754 y se hallaba según se estima a 13 km de la ubicación actual de Dolores. Ese oratorio de barro y paja se transformó luego en una capilla de ladrillo y teja, y es probable que la imagen que hoy preside el altar mayor de la iglesia de Dolores, haya sido traída de Buenos Aires en aquella época para la capilla de Espinillo.

En 1782 el Pbro. Juan José Rodríguez y Pestaña intenta un traslado de la villa a orillas del Río Uruguay, donde se encuentra actualmente el balneario La Concordia. Pero esa mudanza no llega a completarse y todos los símbolos sagrados vuelven a Espinillo en 1784. Comienza la reconstrucción de la iglesia pero se suspende poco tiempo después por falta de fondos. Finalmente y luego de muchas idas y venidas el pueblo se traslada definitivamente a su ubicación actual en 1801, y el padre José Bonifacio Redruello construye una nueva iglesia.

Un documento de la época, citado por Ruben Irurueta en “la fundación de Dolores”, define de esta forma la iglesia de aquel entonces: “Un cercado de ñandubay (…) y dentro un galpón que se destinó para la Iglesia; techado con techos viejos de paja, que condujeron de la Iglesia vieja en pedazos y quinchado por los costados y mojinetes … vencidas las que forman paredes; y todo él inservible por lloverse e indecente”.

Noventa y un años transcurrieron entre 1801 y 1892 para que Dolores pudiera construir un nuevo templo. Casi un siglo y una historia que parece un culebrón. En 1850 el Templo era en forma de rancho a dos aguas, de material y con techo de paja. En 1857 se le pagó a un techador para reemplazar el techo de paja por cañas. En 1859 se renovó la cruz. El campanario se había construido al costado y cada poco tiempo se compraban sogas para tocar las campanas.

Ese mismo año se compraron faroles para el alumbrado, se colocó un nuevo cielorraso y se arregló el piso. En 1857 el Senado y la Cámara de Representantes aprueban una subvención para “la conclusión del Templo del Pueblo de Dolores”. En 1860 un grupo de ciudadanos decide edificar un nueva Iglesia Parroquial, dado el malísimo estado del templo actual. En 1866 se levanta una suscripción para mandar fundir dos campanas para la nueva iglesia, las que llegan en 1867 y son las que aun suenan en la Iglesia de Dolores. Entretanto se le solicita una subvención al gobierno de Venancio Flores, aprovechando que el mismo se encontraba de visita en Mercedes. La misma es concedida. El año 1868 se emplea para la obtención de los materiales: piedras, cal, ladrillos y arena. Cuando llega el arquitecto enviado por el Gobierno, resultó que el terreno era demasiado pequeño, y un vecino del predio dona parte del suyo para completar lo que faltaba.

Cuando se iba a realizar la ceremonia de la colocación de la piedra fundamental, con la presencia del Presidente Lorenzo Batlle y su esposa como padrinos, se debió postergar todo por la situación política y las revoluciones. Pero no fue todo: el gobierno departamental de Soriano intentó adueñarse de la subvención del Gral. Flores para dedicarla a la construcción del Templo de Mercedes. Los ánimos se enfriaron, y todo se volvió a dilatar. Se construye parte de los cimientos y las columnas del atrio, pasan 20 años más, y finalmente se inaugura la Capilla de Dolores en 1892… aunque solo con las cuatro columnas del atrio y los cimientos, mientras el viejo ranchito construido en 1801 aun “aguantaba”.

Sesenta años más duró la construcción de la Iglesia, levantada de a pedazos: primero la nave central, luego las naves laterales, luego el crucero y ábside (en 1933), y finalmente las torres hasta los 36 metros de altura (¡en 1950!).

Nunca se terminó de concretar el proyecto original: el edificio quedó sin revocar. Pero la Iglesia en su estado actual se transformó de tal forma en un símbolo de Dolores que cada vez que se menciona la posibilidad de revocarla se elevan protestas de todas partes.

Si no cambia el curso de los más de 200 años de historia de la construcción de la iglesia de Dolores, seguramente aun falta algún capítulo que algún día agregaremos a este relato.

Museo Regional de la Agricultura - Este interesante museo fue inaugurado en 1989 en una vieja casona de la esquina de las calles Asencio y Florida. Esta casa había sido comprada por un panadero italiano, don Francisco Ferrari, en 1858. Ferrari había sido alcalde de Dolores en los años 1820 y hasta había integrado pocos años antes la Compañía Progreso de Dolores, con el proyecto de comprar una pequeña embarcación a vapor que uniera el puerto de Dolores con la desembocadura del Río Uruguay. El edificio pasó por diferentes manos a lo largo del tiempo, hasta que fue comprado por el Molino San Salvador en 1981 y luego declarado Monumento Histórico Nacional. Hoy el museo está a cargo del Centro de interpretación Lacan-Guazú (“arroyo grande”), asociación civil sin fines de lucro que se dedica a la preservación del patrimonio.

Dolores merecía este museo, por ser la “Capital del trigo”. En él encontramos tres salas, dedicadas respectivamente a los orígenes del cultivo y a cómo se formaron las primeras aldeas agrícolas; a la historia del arado, de los molinos y de las panaderías; y al trigo y la ganadería como riquezas que motivaron la colonización de la región.

El museo cuenta con una importante colección de antiguas máquinas utilizadas por el Molino San Salvador y de viejas máquinas agrícolas.

Puede visitarse los domingos y feriados, en invierno de 13:30 a 17:30 y en verano de 14:00 a 18:00.

Fiesta Nacional de la Primavera, en Dolores - En esta fiesta se une la juventud, el color, la alegría, la música y toda la energía de un pueblo que siente y vibra, orgulloso de su fiesta que nació hace ya 50 años.

El profesor Vicente Vetervide, integrante de una extraordinaria generación de visionarios que fundaron el Liceo de Dolores, invitó y alentó en 1960 a los estudiantes, a compartir un día de confraternidad en la Península Timoteo Ramospé para festejar la llegada de la primavera. 

La idea era compartir un día de picnic, donde elegirían una Reina y compartirían por la noche un gran baile. Para alegrar el trayecto que va desde el Liceo hasta la Península, se haría una especie de desfile o caravana de carruajes tirados por caballos o vehículos adornados. Estas carrozas estarían adornadas con todo lo que encontraran a mano: palmeras, enredaderas, flores naturales, e instrumentos musicales para animar la caravana y el encuentro. Demás está decir que al alumnado le encantó la idea, teniendo así total adhesión.

Sin otro fin, nada más que la diversión sana y el compartir el picnic de la Península como evento central, comenzó la historia de la que hoy es la Fiesta Nacional de la Primavera, que ha ido evolucionando año a año, cada vez tratando de superar a la anterior.

En un principio eran carrozas tiradas por caballos, adornadas con ramas y flores naturales, luego se fueron haciendo sobre chatas tiradas por tractores y ahora son automotrices. A los materiales se le fueron agregando: nylon, diarios con engrudo, pinturas, telas, guata, poliuretano, movimientos mecánicos, potentes equipos de música, iluminación y la maravillosa vestimenta y coreografía, que los propios estudiantes realizan.

Durante tres días, de sábado a lunes, quienes vienen a Dolores encuentran una ciudad única, llena de color y alegría, con calles adornadas, con gente por todas partes, bailes en las calles, etc.

El segundo domingo de octubre es el gran día, con el desfile de Carrozas, un desfile matutino y otro nocturno, los dos muy bonitos.

Entre uno y otro desfile, en la Península "Timoteo Ramospé", se realiza la actuación de grupos musicales, desfile de postulantes a Reina y la elección de la misma y de su séquito (Princesas y Pimpollo), en el marco natural que brinda la mencionada  Península. 

Después que finaliza el desfile nocturno, se realiza en el Estadio Cerrado Municipal un gran baile donde también se realiza el fallo de Carrozas.

El lunes es el "Entierro", la despedida, el cierre de la gran fiesta, con un desfile de las carrozas ganadoras y de los grupos de estudiantes que salen a festejar sus premios. 

Lo que realmente se debe destacar de esta fiesta, es la unión que se logra entre padres, alumnos, profesores, amigos, vecinos, que hace posible la realización de verdaderas obras de arte, de las cuales todos los doloreños se sienten orgullosos, cuidando hasta el último detalle para que todo salga perfecto. 

Gracias a esto, ha obtenido el honor de ser nombrada “Fiesta Nacional de la Primavera”, en Uruguay.

50 años han transcurrido y la fiesta aún conserva desde sus inicios la alegría de la juventud y de todo su pueblo, que fue contagiándose a los miles de turistas que la visitan.

Galeria fotográfica de Soriano

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