Uno de los lugares más increíbles que tiene Uruguay se extiende a lo largo de 28 km2 de basamento granítico. Se trata de uno de los pocos mares de piedra que hay en el país, donde el paisaje y la naturaleza, se viven en toda su dimensión: Las Sierras de Mahoma, ubicadas en el km.126 de la Ruta 23.

El destacado geógrafo y botánico Jorge Chebataroff escribía en 1944 que "en la época en que vivimos, podemos afirmar que aún no hemos descubierto a nuestro país sino de un modo superficial e incompleto". Y esta frase no sólo se aplica al conocimiento científico al cual seguramente, él se refería, sino también a conocer lugares maravillosos de Uruguay que aún hoy, a más de 60 años de estas palabras, continúan siendo desconocidos.

Chebataroff aconsejaba que, "para descubrir el país, es preciso explorarlo" y eso invitamos a hacer en las Sierras de Mahoma: descubrir una parte de Uruguay, explorando uno de sus lugares más increíbles.

En su trabajo "La Sierra Mahoma" de 1944, zona en noviembre 1937, en una serie de excursiones que realizó junto a un grupo de botánicos, zoólogos, ingenieros agrónomos y vecinos que colaboraban con él.

Mirada desde Mal Abrigo, comentaba que la sierra "aparece, vista desde la estación, de color gris azulado, alternado de manchas de verde oscuro, correspondiendo el primer tono a los bloques de roca cubiertos de líquenes, y el segundo a la vegetación arbórea y arbustiva".

En conjunto, decía que se veía "como un macizo resistente del que salen muchas e importantes corrientes fluviales".

Este geógrafo los define como "vastas acumulaciones de bloques pétreos generalmente redondeados por meteorización y erosión, apoyados sobre afloraciones de roca madre (casi siempre granito o gneiss relativamente macizo) pero sin llegar a determinar verdaderos cerros ni dar aspecto dentellado al conjunto".

Más allá de términos técnicos, lo que los visitantes aprecian en las Sierras de Mahoma, es un panorama fantástico que por momentos, sugiere un paisaje lunar por la tonalidad que adquiere el suelo rocoso según la luz solar e incluso de la propia luna. 

"Antiguamente -sostenía Chebataroff-, la Sierra Mahoma debió tener el aspecto de una cuchilla, pero sus rasgos topográficos fueron intensamente transformados por la acción fluvial, que le quitó su anterior uniformidad, dándole el carácter de un mar de piedra (o caos de bloques) y no de sierra como vulgarmente se acostumbra a decir. Su desarrollo longitudinal oscila entre 10 y 12 kilómetros, y su anchura se aproxima a 3 kmts. en algunos puntos".

En este mar de piedras se pueden encontrar: cuchillas principales y secundarias, cerros aislados, agrupaciones de cerros, y cerros dispersos o agrupados, "pero sin alineación aparente, alternando con afloramientos de rocas resistentes de menor importancia, constituyendo en conjunto asperezas".

Y todo esto, es en buena medida, obra de la "la erosión provocada por las aguas", causantes de "los afloramientos de la masa granítica que constituye el cuerpo principal del mar de piedra".

La erosión del agua que ha moldeado este particular suelo rocoso obedece a "los cambios de temperatura, sobre todo, si se realizan de un modo brusco. Tales cambios son muy frecuentes en nuestro país, y se deben a varias causas, entre las cuales se pueden mencionar los cambios bruscos de la dirección del viento, la llegada repentina de una masa de aire frío o de una cortina de nubes y la caída de la lluvia después de varias horas de intensa insolación".

En otras palabras: "la acción geológica del agua ha sido en la Sierra Mahoma incomparablemente superior a la de los rayos solares, no tanto por su acción dinámica (agua en movimiento) como por su acción química (descomposición de las rocas). 

La penetración del agua en los bloques de piedra es muy profunda, ocasionando fisuras, en las que comienza a hacer efecto la humedad, dado que ahí no llegan los rayos solares que podrían causar su evaporación". 

Así como desparramadas por toda la zona, emergen rocas de grandes dimensiones, y de muy curiosas formas que se asemejan a objetos tales como un yunque, cañón o a una esfera, o animales como una tortuga.

Un conjunto de los que más llama la atención, es el llamado La Mano de Mahoma. Son cinco dedos que emergen de la tierra con alturas de hasta tres metros. Podrían tener un parecido con los de Punta del Este, sólo que éstos son más grandes, y pura obra de la naturaleza.

La vegetación es otro de los atractivos del lugar. No es la típica serrana, sino que por allí se pueden ver especies como los claveles del aire amarillos, orquídeas criollas, higos de tuna, y hierbas como marcela, congorosa, uña de gato y carqueja de tres alas, por nombrar algunas de las 600 especies de plantas que allí crecen

Entre los animales que se ven por la sierra, Chebataroff advertía que le llamaba la atención, "el vuelo de las aves, algunas de gran tamaño como los buitres (o cuervos del país), de los insectos que se cruzan en nuestro camino; la carrera rapidísima de una liebre que ha salido de improviso de un cardal. En las horas del atardecer suele verse en los pajonales húmedos, algún apereá, poco común en la sierra, y en pleno día es posible sorprender en plena actividad a la mulita. En otros tiempos abundante, hoy se ha hecho muy escasa como consecuencia de la persecución de que es objeto por parte del hombre debido a su apreciada carne".

Otros animales que se pueden ver, son dos especies de lagartijas (Saccodeira azurea y Teius teyou) "que se distinguen fácilmente por su tamaño y su coloración", y dos especies de tortugas que según cuenta el geógrafo, no habían podido capturar.

En cuanto a los peces, se destacan: la tararira, castañeta oscura y una especie de bagre amarillo.

Un animal por demás hermoso, aunque difícil para aproximarse, es el zorro. Sin embargo, en las Sierras de Mahoma hay varios ejemplares que suelen pasearse entre los visitantes, y hasta parece que posaran para las fotos.

La investigación de Chebataroff reconocía que "de hábitos nocturnos son los zorros, a quienes es posible oír gritar algunas horas después de la puesta del sol, sobre todo cuando está por cambiar el tiempo; en la sierra existen dos especies.

Uno de los objetivos fundamentales del emprendimiento Sierras de Mahoma es la preservación del medio ambiente. Se cuidan todos los aspectos para agredir lo menos posible al entorno, advirtiendo a los visitantes lo importante que es transitar por los senderos marcados, no arrancar plantas o arbustos, y no molestar a los animales.

Ricardo Carrere en su libro Monte Indígena. Mucho más que un conjunto de árboles, valora el trabajo que se viene haciendo aquí: "pese a que en el pasado el monte de Sierra Mahoma sufrió ciertos procesos de degradación vinculados a la acción humana (en particular tala y explotación ganadera), en la actualidad se encuentra parcialmente protegido por iniciativa de los propietarios de un establecimiento que contiene parte de este ecosistema único”

Galeria fotográfica de San Jose

san_jose
san_jose
san_jose
san_jose
san_jose
san_jose
san_jose
san_jose
san_jose
san_jose
Text Size

Búsqueda

Mapa de San Jose

RedTV-Banner RedTV