La Posta del Chuy, declarada Monumento Histórico Nacional, es una sólida construcción de piedras areniscas unidas sin mezcla, considerada única en América. Ubicada a 12km al este de Melo y a dos de la Ruta 26, la casona, como así también el puente con troneras por el que se accede a la misma, fueron construidos en 1854 por dos vascos franceses, canteros de profesión de apellido Etcheverry, a través del sistema de concesión de obra pública, cuyo contrato obligaba a la construcción del puente y cedía el derecho de cobrar peaje hasta 1917 en que el puente pasó a poder del Estado.

El puente de 85 metros de largo, está construido en piedra por medio de una serie de arcos escarzanos. El “arco escarzano” es el arco que abarca menos que la semicircunferencia del mismo radio. Pertenece al conjunto de sistemas constructivos de forma curvada, que permite salvar las distancias entre dos pilares o muros. El arco, en general está compuesto por piezas llamadas dovelas y puede adoptar formas curvas diversas. La circulación por el puente era regulada mediante una gruesa cadena, siempre tensa, tendida entre el lugar del cobro y el pretil opuesto. Una vez satisfecho el pago del impuesto, la cadena era bajada, siempre desde el interior de la construcción, permitiendo el pasaje del usuario. Según el contrato de construcción, los montos de los impuestos eran regidos por lo indicado en el punto 3° de la Ley N° 429, que establecía que el monto máximo para rodados era de 4 reales o 40 centésimos, 12 para quienes transitaran a caballo y 2 centavos para cada animal suelto o peatón. 

Uno de los motivos para promover la iniciativa privada en la construcción de este puente, era el incremento en la comercialización del ganado hacia los saladeros riograndenses. Ello significó, sin duda, un importante tránsito de animales sueltos. El puente además contaba con resguardos para quienes transitaban a pie y se encontraba de improviso con una tropa de ganado.

Las construcciones destinadas a habitación se desarrollan en dos plantas. La planta baja albergaba los espacios de atención al público y la planta superior se destinaba exclusivamente para dormitorios. Al sitio se ingresaba por un patio empedrado y enrejado. Entre los ambientes de planta baja se encontraba el que albergaba el engranaje de la cadena, que permitía o cerraba el paso sobre el puente. En otro ambiente estaba la pulpería, con un amplio mostrador y altas rejas de madera, como un comercio de ramos generales. Se accedía al segundo piso por una escalera de piedra. Las ventanas son de pequeñas dimensiones. En la parte de afuera se encontraba la cárcel, ya que era común que las diligencias transportaran algún prisionero. Todo esto, recreado con figuras de papel maché. Se puede ver gente en la pulpería, otros jugando al truco en su interior y un preso engrillado en el calabozo de la cárcel. 

La casona, muy concurrida sobre fines del Siglo XIX y el puente se conservan actualmente en buen estado y en la casa funciona actualmente el Museo del Gaucho, del Campo y de la Frontera. Allí se pueden ver algunas armas de la época, como lanzas, espadas, sables, puntas de lanzas y bayonetas, como así también estribos, marcas de ganado, lazos y boleadoras forradas en cuero. 

Se ha recreado la cocina con elementos de la época, la herrería que tenía la Posta, para reparar algún percance de los carruajes y la antigua pulpería. 

Se encuentra en exhibición una antigua carreta y una diligencia muy bien conservadas.

Junto a la casona y el puente se encontraban las cocinas para peones y troperos que estaban separadas de la zona de habitación. Tenían fogón y cocina. Sus dormitorios eran camastros de piedra adosados a la pared. Aparte estaba el fogón o cocina para los huéspedes, que al realizar el recambio de caballos en la Posta solían pasar allí la noche. La habitación destinada a los peones consistía en un amplio rectángulo con fogón al medio, circular y a nivel de piso, limitado por una llanta de hierro de carreta, para evitar la dispersión de brasas y cenizas con las camas de piedra a la vuelta de la pared.

También se destacan el aljibe, que aseguraba el agua fresca a todos los usuarios, permanentes o transitorios y el corral o la manguera circular donde los troperos y los carreros dejaban sus animales. Ambas construcciones son de piedra y se rigen por los mismos principios constructivos con que se hizo la Posta. 

Un moderno salón de convenciones construido a partir del reciclaje de galpones de época complementa hoy el lugar.

Galeria fotográfica de Cerro Largo

cerro_largo
cerro_largo
cerro_largo
cerro_largo
cerro_largo
cerro_largo
cerro_largo
cerro_largo
cerro_largo
cerro_largo
Text Size

Búsqueda

Mapa de Cerro Largo

RedTV-Banner RedTV